jueves, 1 de noviembre de 2012

Razones del corazón o "buenrollismo semicleptómano"


HÉROES (Pau Freixas, 2010)


“Hacedme caso, recordad este momento. Guardad los olores, la sensación del sol que quema y el agua que os salpica en la espalda. Los amigos, todo esto cambiará, pasarán los años, las tardes serán más cortas y cada vez os costará más encontrar momentos mágicos. No tengáis prisa en haceros mayores… Hacedme caso… Algún día el recuerdo de este momento os puede salvar la vida….”   

Héroes es el tercer largometraje dirigido por Pau Freixas, cineasta catalán más conocido en nuestros días por la serie de televisión Pulseras rojas. La película cuenta dos historias paralelas que, finalmente, confluyen en una: por un lado, la de un joven empresario que, camino de una importante reunión de negocios, recoge en su coche a Cristina, una mochilera treintañera y aparentemente inmadura; por otro, la historia de un pueblo de la costa donde cuatro amigos volverán a encontrarse para vivir el que será el verano decisivo en su infancia.

Nos encontramos frente a una película con evidentes puntos flacos –en el guión, en el excesivo uso de la música para remarcar emociones, etc.- que, sin embargo, funciona, y muy bien. Esto se debe en gran parte al peso del tema fundamental de la película: la infancia. “Recordad este momento… No tengáis prisa en haceros mayores… Algún día el recuerdo de este momento os puede salvar la vida”. Con este mensaje, puesto en boca de la abuela, arranca la película. Héroes es ante todo un recuerdo nostálgico, la historia de tantos deseos e ilusiones de la infancia que, al crecer, quedan relegados a un pasado cada vez más difuso. También es la historia de Peter Pan, de los niños que nunca quisieron crecer. Esto queda bien reflejado claramente en el personaje de Cristina –tan parecido al de Idgie en Tomates verdes fritos-, una persona que ha detenido su vida en la infancia y que llena sus días con la “magia” que le queda de aquellos años. La infancia se nos presenta como un “buenrollismo semicleptómano” que se opone a un mundo de reglas absurdas, de trabajo estresante y convencionalismos huecos. “Algún día el recuerdo de este momento os puede salvar la vida…”. Ciertamente, esta es una idea bella y muy atractiva para una sociedad inmadura como la nuestra, donde la idea de comprometerse está tan poco de moda.

Considero que la infancia puede ser una salvación en muchos casos, pero no en el modo en que la entiende Cristina –como elusión de compromisos-, sino como una vuelta a la sencillez, a la mirada clara de los niños. Esta idea de infancia aparece encarnada en el personaje de Xavi, un niño que se encuentra en la frontera de dejar de serlo, pues en ese verano probará el primer desengaño amoroso. Este amor carnal que evoca Helena –posible alusión a Helena o el mar del verano, obra de Julián Ayesta sobre la misma temática- se contrapone a un amor puro de infancia, que no es posesivo ni busca besos, encarnado en Cristina.

El tema de la infancia queda también remarcado por alusión a otras historias que tocan este tema como, por ejemplo, La historia interminable, de Michael Ende, donde Bastian penetra en el mundo de Fantasía, un mundo que crece en la medida en que el niño pide más deseos. Hay claras alusiones al clásico de Rob Reiner Cuenta conmigo o E.T., de Spielberg. El propio Freixas se considera un seguidor del estilo de Spielberg y Zemeckis.

En Héroes, la emotividad juega un papel principal, algo lógico en un film donde los protagonistas son los niños. Como decía Pascal, el corazón tiene razones que la razón desconoce. La película es nostalgia en estado puro, de principio a fin. Una nostalgia que nos arranca sonrisas y, también, bastantes lágrimas. En cualquier caso, es una nostalgia muy bien llevada, que como todo anhelo inalcanzable, deja una pequeña herida en el interior del espectador. Forever young, la mítica canción que pone punto y final a la película, retoma el tema central y nos plantea el hecho de que, si bien la infancia es algo pasado, su espíritu puede hacerse presente en la búsqueda de una vida más sincera –es lo que, más o menos acertadamente, busca Cristina- y de una mirada más clara.


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